Muchas personas hoy en día dedican tiempo y esfuerzo en adelgazar, donde la gran mayoría (casi el 80%) no logran conseguir los objetivos establecidos por un mal planteamiento en la dieta así como en el ejercicio; o bien pierden rápidamente mucho peso pero luego lo recuperan (incluso con una ganancia superior a la perdida) o simplemente se quedan en el camino porque les supone un esfuerzo enorme seguir dietas muy rígidas, estrictas y monótonas sin ningún tipo de aliciente gastronómico.

¿Que se debería tener en cuenta como punto de partida a la hora de establecer un abordaje nutricional y de suplementación enfocado hacia la pérdida de peso?

1. El gasto calórico y el aporte energético de la persona, así como sus necesidades en micronutrientes (vitaminas, minerales, ácidos grasos, fosfolípidos, oligoelementos, aminoácidos)

De poco sirve hacer una dieta estándar a alguien (lo que hacen la gran mayoría de nutricionistas hoy en día) sino conocemos cuales son las necesidades particulares y personales en su propia bioquímica.

De la misma manera que todos tenemos una huella dactilar que es única, lo mismo sucede con nuestras necesidades fisiológicas y bioquímicas, sino las conocemos será muy difícil aportar los sustratos adecuados para que el organismo de la persona funcione correctamente.

Si el aporte calórico es superior al gasto energético será más difícil conseguir que se pierda peso.

Eso no quiere decir hacer una dieta sin hidratos de carbono, sino llevar un equilibrio en macronutrientes que facilite la combustión de grasas y mantenga al mismo tiempo la masa muscular sin causar un daño al organismo.

Hoy en día casi todas las dietas enfocadas hacia el adelgazamiento se basan en la eliminación o reducción drástica de hidratos de carbono, y esa es una solución fácil que no ayuda a conseguir objetivos desde un prisma saludable y equilibrado, además de repercutir negativamente en la salud la persona volverá a recuperar el peso perdido incluso ganando algunos kilos extra consecuencia del efecto rebote.

Para resumir y que quede claro este punto: “Hay que hacer un estudio en la actividad diaria de la persona (gasto calórico) y aportar los macro y micronutrientes que sean necesarios para lograr conseguir que pierda peso sin que le suponga un esfuerzo y sacrificio”

2. La finalidad no es hacer una dieta eterna, sino aprender a gestionar la alimentación de una forma responsable e inteligente.

De poco sirve que vayáis a un nutricionista que os haga una dieta si cuando la finalicéis volveréis a vuestros malos hábitos alimentarios, lo más eficaz es ayudar a la persona a que comprenda que le conviene y que no, para que en un futuro tenga las herramientas suficientes para autogestionar su alimentación y pueda comer alimentos naturales, sanos y equilibrados al mismo tiempo que consiga sus objetivos manteniendo un estado de salud físico y psíquico pleno.

3. La última comida del día debería estar exenta de hidratos de carbono debido a que el metabolismo está más ralentizado y apenas existe un gasto calórico, con lo cual el exceso de glucosa en sangre se transforma en grasas dificultando la pérdida de peso.

¿Alguien se ha parado a pensar alguna vez porque cada vez hay más obesos, diabéticos y enfermos de cáncer?

El denominador común es “exceso de glucosa”.

Todavía no entiendo como puede ser posible que la OMS (Organización mundial de la salud) diga que estas enfermedades son una epidemia mundial y en cambio vea dietistas o nutricionistas recomendando alegremente la pirámide alimentaria así como hidratos de carbono en la última comida del día.

La gran mayoría de personas que han venido a mi consulta, solo disminuyendo los hidratos en la merienda y cena han conseguido resultados sorprendentes sin tener que hacer barbaridades como dietas proteinadas o exentas de hidratos de carbono.

Todavía me encuentro terapeutas que me explican que se debe comer hidratos por la noche para recuperar y llenar el glucógeno hepático y muscular perdido.

¿Queréis valorar y comprobar como de absurda es esta idea?

Miraros el abdomen y decirme si se os ven los abdominales, es la forma más simple y fácil de comprobar como os estáis excediendo en la carga de glúcidos.

Si no se os ve un vientre plano y marcado significa que el exceso de glucosa que las células no necesitan para formar ATP (energía) se está transformando en grasas porque el glucógeno “SIEMPRE” está lleno, con lo cual, la idea de que por la noche necesitamos comer hidratos de carbono es absurda y carente de cualquier tipo de pensamiento lógico.

4. La deficiencia en L-carnitina dificulta la combustión de las grasas, debido a que es una  amina que interviene en el transporte de los ácidos grasos dentro de la mitocondria para que puedan ser oxidados y convertidos en energía, con lo cual, la persona tendrá una mayor dificultad en perder peso.

Tenemos dos formas de conseguir Carnitina, una es a través de los alimentos de procedencia animal (de procedencia vegetal contiene cantidades insignificantes) y la otra es de forma endógena, a través de los aminoácidos metionina y lisina, con lo cual los veganos o vegetarianos estrictos son los más propensos a tener deficiencia en esta amina vital y deberán tenerlo en cuenta a la hora de plantear una suplementación específica.

Recomiendo a todas aquellas personas que tengan la intención de perder peso que introduzcan este aminoácido a diario a ser posible en ayunas para aumentar la actividad de una enzima que se llama Carnitina-Acil-transferasa (CAT1) y ayude de una forma más eficiente a quemar las grasas acumuladas en forma de triglicéridos.

5. Se debe realizar de forma diaria deporte o ejercicios específicos que contemplen la parte de trabajo aeróbica y anaeróbica.

Es de vital importancia tener presente que la combinación de diferentes técnicas de entrenamiento será la base para conseguir unos resultados más satisfactorios.

Muchas veces cuando la persona adelgaza no consigue una buena tonificación, y eso es debido a que solo ha realizado ejercicios aeróbicos donde apenas se ha trabajado la parte muscular, repercutiendo negativamente en los objetivos establecidos.

Teniendo en cuenta estos aspectos, recomiendo realizar ejercicios para fortalecer el sistema musculoesquelético (pesas) y nos ayude a construir músculo combinados con aeróbicos (correr, cinta, bicicleta, nadar, actividades dirigidas o artes marciales de baja o media intensidad, etc..) y de esta manera podamos perder peso de una forma que nos permita conseguir un cuerpo esbelto y estilizado (de poco sirve perder muchos kilos si nos quedamos sin forma al no conseguir una calidad muscular óptima).

Es un hecho que cuando ganamos más músculo quemamos más grasa, debido a que el tejido muscular es metabólicamente más activo y necesita más calorías para mantenerse, por lo tanto, debemos siempre tener presente en cualquier estrategia enfocada a la pérdida de peso el trabajo muscular y de cardio (aeróbico).